- Yo estaba sentado ahí calmado y colmado de paciencia en esa estación de radio, esperando a que el tren FM pasara por aquí y que me dejara en alguna parada cerca de su hogar ó habitación, que me sintonizara y que yo con mi estática tocara su dulce rostro.
El tren nunca pasó. Me tomé el cabello y sobre la mesa usé un mechón para marcar una linea entre mi desayuno y la sala de estar; andaba con hambre así es que separarme de una dulce siesta era conveniente. Tenía un lápiz en mano por alguna extraña razón, dibujé su rostro con grafito sobre la superficie de la mesa y la besé.
- Yo, por el contrario estaba acostada sobre la cama, pensando en disparates, en toca discos y los viejos vestidos de la hermana de mi madre. Tenía plumas de pato en mi cabeza. Me levanté para ir al baño y el extraño ruido que se ocultaba entre el silencio hizo que me golpeara con el umbral de mis placeres.
Caminé un rato sobre la acera que se encontraba visitando frente a la puerta de mi hogar, sobre el asfalto y debajo de mi césped. Entré de nuevo y me senté en la sala, y de pronto, la batería de mi radio se agotó; y mi mesa hacia mi cara se lanzó.
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