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jueves, 17 de noviembre de 2016

Dime

Dime que se siente el hablar conmigo sin hacerlo, el sentirme cerca sin estarlo, dime que se siente que te toque sin levantar la mano y que te bese sin usar los labios. Dime donde se fijan tus ojos cuando no puedes verme pero lo haces, dime con quién platicas en tus horas de hastío ya que conmigo no hablas corazón pero yo te escucho. Dime que se siente con la distancia, el estar lejos pero tan cerca, dime a que te sabe la mañana del otro lado del planeta.

Dime que se siente el no sentirme y hacerlo, el hacerlo y no tenerme; porque yo amor, del otro lado del espejo, del otro lado del reflejo; te digo que se siente poco y poco es mucho sin perplejos.

Se siente frío si me tapas y un calor si me soplas, se siente el beso si me miras, y que me observas si me besas. 
Se siente el temblor de tus mañanas, el color oscuro de las tardes y el brillo tenue de tus noches, que muchas veces sin reproches, se hacen días se hace tardes y hasta se hacen coches.

Hoy no es el día y mañana quizá tampoco, en donde yo te deje de besar sin hacerlo, y te deje de tocar sin intentarlo.  
El tiempo sabe, el tiempo calma, el tiempo avanza, la mañana dura y las noches callan.

Te veo ahí donde tu no sabes aún, te encontraré ahí para preguntarte: Dime amor que se siente que te bese y besarte. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La casa.

    No recuerdo si era de mañana o de noche, quizá estaba yo sobre la luna o en mi coche; lo que si recuerdo es entrar a la casa, con patio y dos plantas; plantas y árboles también.


Al entrar a ella recuerdo que me tragó, como si de pronto mi cuerpo se convirtiera en una pastilla soluble que al entrar se libera, respira y se divide para llegar a todos los rincones de aquella tranquila casa. Una vez adentro, miré sus paredes, las sentí abrazándome con intenciones de no dejarme salir, de quedarme ahí atrapado en el momento, para hacerme parte de un cuento que ha iniciado y que aun no está por terminar; sentí los olores, mezclas sutiles de papeles pintados con pintura al óleo, y el asfalto mojado que invadía la casa con su húmedo y nostálgico aroma, por que afuera.. llueve.


Nunca había estado en aquella casa, aunque al verla me traía recuerdos; nunca había sido parte de aquella casa, aunque al entrar me hiciera parte de su destello. Nunca había pensado ser parte de esa casa y ahora ya no la quiero lejos. Me encontraba por completar un ciclo, después de enredarme en ella, después de haber sido disuelto y a la vez hacerme sentir completo estaba por abandonarla y mirar atrás para nunca olvidarla. 

Los pasos se hicieron largos, el suelo me tragaba una vez mas sin masticar, solo para detenerme y justo llegó el momento de voltear, cuando en la segunda planta de aquella casa particular se encontraba ella y no. me miraba ella y no; y yo, corrí hacia ella, y no. 


Fragmentos de un sueño que se sintió real, pedazos de una realidad que se hizo fantasía, páginas de una historia que va a continuar, no importa lo lejos, no importa lo cerca; la distancia solo es reflejo de lo que la mente piensa sin parar.