La primera vez que te conocí eras muy pequeña, venías vestida de blanco y al llegar a mi casa ni siquiera te conocía, no tenía idea de quién era esa pequeña que daba vueltas entre mi cuarto y el de mi hermana como si estuviera buscando algo; venías de visita con tu madre y la verdad nunca tuve idea qué hacías ahí, pero como llegaste te fuiste y no pasó nada.
La segunda vez que te vi, íbamos de visita nosotros, recuerdo que yo ni siquiera quería ir al viaje por razones que se consideran tontas al día de hoy. Recuerdo cuando bajé del avión y salimos del aeropuerto, mi maleta tenía un filo de metal y hacía tanto frío que parecía congelarse de forma instantánea.
Recorrimos una larga jornada de minutos en el auto de mi tío para así llegar a su casa; Mientras pasábamos toda la ciudad en la noche, sonaba una canción de Linkin Park, era nueva en ese momento. "The shadow of the day" a partir de ahí esa canción se volvió el soundtrack del viaje; suelo ponerle una canción a cada persona, situación o momento de mi vida, así siento que estoy viviendo en una serie buena escrita o dirigida por mí -creo-.
El día que te conocí a ti y a mis primos recuerdo la incomodidad del idioma, pena al hablar en inglés pero sabía que no tenía tanto sentido hacerlo en español. Conectamos de una forma extraña, es raro que yo encuentre tanta afinidad en un familiar, son contados los de mi familia a los que puedo decir que les guardo un cariño especial y tú de forma extraña me hiciste sentir cómodo, acogido por el espacio tan ajeno en el que sentía me encontraba.
De regreso a México recuerdo que con la única persona que mantuve contacto fue contigo, era casi una ley que cada tarde platicábamos un largo rato de cosas tontas como la música o lo que hacíamos en nuestro día -contigo mejoré mucho mi inglés-. No recuerdo el momento en que tú y yo dejamos de charlar, supongo la vida cotidiana hizo que dejara de saber de ti.
El día que te casaste te felicité, el día en que te hiciste "algo así como un policía" -eso me dijiste jajaja- también te felicité. No sé en qué momento pasaron tantos años, pero fueron demasiados y después, tan solo hace unas semanas me dio por escribirte, como en los viejos tiempos, charlamos un rato y te recordé que me encontraba por aquí si querías platicar. Después de la platica me prometí escribirte más seguido y el día de hoy prima no podré hacerlo de nuevo.
Me duele, temo que tu partida me ha afectado más de lo que creo, ojalá hubiésemos tenido más tiempo de convivir, ojalá los kilómetros no hubieran sido tantos como para visitar más seguido, ojalá Mia todavía estuvieras por aquí. Donde te encuentres brilla como una estrella, igual cuando mire al cielo de vez en cuando te encuentro por ahí; dejaste un vacío, dejaste un espacio que solo tú podrías ocupar. Sé que mi tía y mis primos te van a extrañar mucho, sé que el resto de la familia también, te extrañaré mucho. Nos quedó una visita pendiente. Como llegaste te fuiste y ésta vez si pasó todo.